Mariana

Hay tanto que no se por donde empezar. El sexismo se ha presentado en mi vida desde que era una niña. De niña a mi me gustaba jugar con carritos, legos, todo lo que involucrara una pelota, trepar arboles, bardas, lo que fuera. Cada vez que jugaba con mi hermana y primas a la “casita” yo siempre era el “papá” que iba a trabajar, etc. Por esto mismo para mis abuelas y tías siempre fui una “machetona”, termino que no entendí hasta ya grande, pero que sin embargo se sentía como un insulto y desaprobación de niña.

Cuando llego el tiempo de escoger que estudiar para la universidad, muchas ideas fueron descartadas porque eran “carreras para hombres”. En mi casa mi mamá es maestra de primaria y el consejo tanto de ella como de mi papá era: “estudia para maestra, para que cuando te cases tengas tiempo de cuidar a tus hijos”.

Como ingeniera siempre he recibido comentarios sobre lo raro que es ver a una ingeniera bonita ¿que tiene eso que ver con el grado académico? O comentarios mientras trabajo de “¿Porque tan seria? ¿Estas enojada? ¿Porque no sonríes?” jamas he escuchado que le pregunten algo así a mis compañeros, estoy concentrada trabajando y no puedo estar riéndome.

Obviamente en mi casa, la cual yo consideraba libre de los peligros del machismo, esta llena de ellos. Las diferencias que se hicieron entre mi hermana y yo con mi hermano son exuberantes. A mi hermana y a mi siempre nos toco ayudar con la limpieza de la casa y se nos enseño a cocinar, no podíamos llegar tarde, tomar alcohol o salir con amigos, porque estaba mal, en el mejor de los casos recibíamos comentarios como “las niñas bien no hacen eso” o el contrario “solo las niñas mal andan a esas horas en la calle” o hasta llegar a insultos. Cuando mi hermano tuvo edad de salir, los mismos comportamientos por los cuales a nosotras nos regañaban fueron aplaudidos.

Siempre he tenido muchos amigos hombres, me llevo muy bien con los hombres y su forma de digerir el que yo sea mujer y que tengamos gustos similares o que podamos tener conversaciones abiertas y divertirnos siempre ha sido “es que tu eres como un hombrecito”. Hasta ahora que he estado leyendo los posts de esta pagina, vengo cayendo en cuenta que es un tipo de sexismo super arraigado, tanto que no me había dado cuenta.

A mi novio y a mi nos gusta mucho tener conversaciones sobre el sexismo y el machismo en nuestra cultura y en el mundo, y nos hemos ido dando cuenta de pequeñas cosas tan comunes que no nos damos cuenta que detrás de eso esta escondido el sexismo. ej. un día después del trabajo tuve una reunión con mis compañeros, en la cual me tome unas cervezas, cuando llegue al departamento (vivimos juntos) me hizo el comentario de: “pareces el esposo borracho que llega a su casa”. El comentario era inofensivo y en broma y sin embargo, me hizo sentir pena y culpabilidad. Durante la mañana siguiente estuve tratando de descifrar mis sentimientos, hasta que llegue a la conclusión, de acuerdo al comentario mi comportamiento era de un hombre y no de una mujer, lo platique con mi novio y el lo hizo entre broma y reclamo sin pensarlo mas allá, pero estuvo de acuerdo conmigo, el comentario estaba cargado con machismo o sexismo.

Otro ejemplo que puede ser muy “normal” es el fútbol. Hace unos meses fui al estadio a ver un juego, la FIFA se percato del grito de “puto” que pues es un insulto para el portero y que recae en homofobia. Sin embargo estando ahí, escuchando los cantos o porras, me percate que todo es un insulto al jugador porque parece mujer, obviamente todas estas porras están llenas de misoginia. ej. “que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, ese no es un portero es una PUTA DE CABARET” o “El que no salte es un puto maricón”. Esas son las que recuerdo, pero es realmente preocupante, es algo tan interiorizado que para todos, incluyendo mujeres, no tiene importancia. Pero tendríamos que recordar que lo que pensamos se convierte en palabras y las palabras en acciones.

En fin, todo esto sin entrar en detalles de experiencias de acoso sexual y acoso en la calle, que como muchos otros posts un simple hola en la calle de un desconocido, con el tono lascivo, lo he recordado por días y cada vez que se recuerda produce un cierto malestar físico y emocional.

Al menos creo que al ser cada vez mas consciente de esto, el sentimiento de culpa, pena y hasta de asco se empieza a desvanecer y empiezo cada vez mas a poder platicarlo con amigos y familia, y creo que así, teniendo conversaciones abiertas sobre el tema, podemos todos tomar consciencia de que el sexismo no es algo que aporte a nuestra vida, sino todo lo contrario, la llevamos de perder todos.