Wanda

Elegí poner mi nombre puesto que me gusta mucho su significado (Wanda es un nombre de mujer que tiene origen germano. El significado de Wanda es el de ‘la protectora de los vándalos). Soy Chilena, vecina de nuestros amigos los argentinos, lamentablemente aquí no aparecía nuestra bandera así que elegí el país más cercano al nuestro para escribir. A mi parecer, Chile sigue siendo un país muy machista y eso lo podía ver cotidianamente y en cosas pequeñas (por ejemplo, las mujeres siempre son las que cocinan, las que limpian o se encargan de ordenar todo en la casa, en la mayoría de los casos, se le pide a la hija mujer ayudar a su madre y no al hijo, no es siempre, no voy a generalizar, pero si en varias casas se puede ver esto) . Sin embargo que Chile sea un país mas machista no impide que el fenómeno sexista y de acoso sea mundial.Actualmente vivo en francia y puedo asegurarles que siento el mismo acoso que en mi país de origen, si salgo de noche, no estoy tranquila, se me acercan hombres, me “piropean”, etc. La única diferencia es que es en un idioma diferente pero el sentimiento es el mismo y trato también. Tenemos que unirnos como mujeres y luchar dia a dia contra esto, porque ser una mujer es una lucha constante en esta sociedad.

E.

Mi director de la rotación de cirugía de mi internado me pregunto en medio de una cirugía acompañado por una residente mujer y dos instrumentadoras también mujeres, cual iba a ser mi especialidad una vez que me gradué. Le contesté que no sabía, pero que estaba pensando en emergencias o cirugía de trauma. A lo que el me contestó que esas eran especialidades muy demandantes, por que tenía que pensar en mis futuros hijos. que yo tenía que ser como su esposa que era dermatologa, por que ¿que emergencia hay en dermatologia? Ninguna mujer en el quirofano le dijo nada y yo no podía contestarle por que el me ponía mi nota final. Cuando se lo conté a mis padres mi mamá me dijo que ni creía que eso fuera sexista y mu papá le dio la razón.

Alejandra

Cuando era chica iba por la calle comiendo un chupetín (paleta, piruleta) de una forma normal (nada exagerado). De pronto pasó caminando un hombre y me dijo: “que bien que la chupás”. Desde ese día no quise volver a comer uno en público, por vergüenza.

Alejandra

Salía de la Universidad, del turno vespertino, cansada, con ganas de llegar a casa y cenar. Apenas logro caminar una cuadra enseguida se pone el semáforo y entonces me quedé esperando ya que al ser una avenida pasaban demasiados autos a mucha velocidad. Entre tanto se me acerca un hombre y me dice: “me chupás la pij@”. Me aterré al instante, salí corriendo. En ese momento me importó muy poco ser atropeyada por algún auto. Tuve muchísimo miedo de ser violada. (Y no, no usaba ropa provocativa)

Sol

Estaba parada al lado de la puerta de bajada del colectivo, yendo al colegio con el uniforme a los 16 años, cuando dos segundos antes de que se detenga en la parada viene un hombre de entre 30 y 40 años, y me dice en la cara a lo bajo (lo suficientemente alto como para que lo escuche yo pero no los demás): “Chau, muñeca”, e inmediatamente se abren las puertas y baja y el colectivo sigue su recorrido. Me acuerdo que me dio tanta vergüenza que di gracias a Dios que en la próxima parada ya me bajaba porque quería que me trague la tierra.

Lorena

Hola en el edificio frente al mio en el que vivo ahy un hombre asqueroso que se exibe desnudo por la ventana a toda hora lo peor es ue lo hace aun ms en horario cuando niñas de un colegio secundario pasan por alli! Ya con una vecina nos cansamos de denunciarlo al consorcio y a la policia,pero no hacen nada se justifican diciendo que que es delit menor que no estael comisario que esta en su propiedad y no se cuantas cosas mas ya estoy cansada de abrir la perciana del depto y verlo desnudo ahy ya ni traer vicitas puedo puto pervertido!gracias por el sitio

Magdalena

Soy chilena y esto empezó cuando tenía 13 años, han pasado dos años desde entonces, iba caminando por la calle para juntarme con mis amigos en el mall. En eso pasa una camioneta por mi lado y tocan la bocina. Consideré extraña la situación pues no habían autos cerca a quienes dirijirles el bocinazo y como nunca había sido víctima antes lo pasé por alto. Cabe destacar que yo vestía un short y una polera manga corta pues era verano, a mi parecer no era en absoluto provocativo y era mediodía. Seguí caminando y me empecé a acercar a calles más concurridas, fue una pesadilla, cada dos pasos que daba un hombre me quedaba mirando, me tiraban bocinazos y “halagos” pero nada de cosas tiernas como linda o bonita sino mijita rica, ¿Qué no te hago mamasita?, exquisita. Por decir los menos asquerosos. Yo llevaba lentes oscuros y probablemente por eso no notaron que yo estaba llorando, jamás en mi vida me había sentido más sexualizada nunca me había sentido tan disconforme con mi apariencia, a diferencia de la mañana ya no me sentía linda, ahora quería desaparecer. Seguí caminando un par de cuadras y afloró en mi una impotencia, una rabia gigante. Esos hombres podrían haber sido perfectamente mi padre o mi abuelo y tristemente no podía decirles nada porque ¿Qué ocurría si uno se bajaba del auto? ¿Si uno se enojaba y me golpeaba? Por el resto de la tarde no pude olvidar el incidente y aunque me forcé a pasarla bien con mis amigos no tardé en volver a temer cuando tenía que volver a casa. La vuelta no fue diferente, me gritaron de todo y tuve que ignorar de todo. Al llegar a mi casa le dije a mi madre y ella contestó que sería mejor acostumbrarme a la situación yo siendo tan pequeña le hice caso pero siempre con la convicción de que esto no era normal. De ahí en adelante seguí saliendo, evitando calles muy transitadas y aunque fuera verano siempre llevaba conmigo una chaqueta para taparme, me la saco a penas llego a mi destino y muchas veces me han dicho que ¿No te da calor? ¿Por qué no te sacas la chaqueta? Porque a pesar de intentarlo cuando me saco el chaleco siempre vuelven a mirarme y vuelvo a sentirme vulnerada, menos humana, más bien sin dignidad.

Yo y todas

He sido acosada en la calle desde pequeña, ahora me doy cuenta que un comentario sobre mi apariencia en la calle es acoso, no un piropo. ¿He sido acosada en la calle por mi cabello? largo, corto, teñido. He sido acosada usando shorts, jeans, remera, musculosa, maya o vestido. ¿Debo de culparme a mi misma? He sido manoseada por extraños en micros, calles, fiestas y casas de familia. De mis mejores amigos me he llevado decepciones, traiciones que lastiman. Han puesto sustancias en mi bebida para abusar de mi, en una fiesta en mi casa. He sido forzada a hacer cosas que no quería y no entendía bajo el efecto del alcohol. ¿Me lo merezco por tomar? ¿Debo entonces yo de hacer silencio y aceptar lo que me toca? He sido seguida por hombres mayores en la calle de noche, por muchas cuadras. Se me han acercado a decir cosas sobre mi cuerpo en la universidad, calle, aeropuertos, restaurantes y hasta en una iglesia. He sentido miedo por mi vida y por la de otras mujeres. He visto mujeres ser perseguidas y acosadas por cuadras con la impotencia de no poder hacer nada por ellas, por miedo a correr su misma suerte y no volver a casa.Siento miedo por mi destino,el de mi mamá, mis amigas, mis hermanas de corazón y toda desconocida en que me cruzo en la calle. He recibido comentarios machistas en todas mis clases y he peleado contra estereotipos en mi casa desde que tengo memoria. Jamas he sido violada, y es pura suerte. Estoy viva por suerte pero cada vez que una mujer muere o desaparece yo me voy con ella. Todas somos una y lo que duele vernos morir.

Carla

Mientras acomodaba las compras del supermercado, pude sentir la miradas de dos hombres, no entendí su idioma pero supe que hablaban de mí. La forma en que me miraban, como si disfrutaran mi incomodidad, me hizo odiarlos. Cuando pasé por su lado para irme, uno dijo “buen dia” a lo que le respondí “hola”. A la noche antes de dormirme pensé que me había paralizado, habia caido en un patrón viejo, y repase en mi mente como quiero actuar la próxima vez. Gritarles basta, hacer un gesto de ” stop” o algo que los descoloque y ponga en evidencia. La acción es lo único que saca el miedo…nota mental.

Daiana

Antes que nada, quiero agradecer a la Srta. Bates por esta increíble y tan necesaria idea. Este blog fue casi un abrazo para mi, porque hace días me está sucediendo algo, y todo aquel a quien se lo cuento, lo minimiza. Mientras tanto, yo siento que me mataron un poco por dentro. La situación es la siguiente: Soy estudiante del nivel secundario, tengo 16 años. Este año, me cambié de escuela, y con el cambio llegaron todos los problemas que ser la chica nueva implica. Me sentía extraña, como si me miraran de manera extraña, que susurraban a mis espaldas. Me convencí de que estaba siendo paranoica, que solo estaba nerviosa, y lo superé. Paso el tiempo y logre hacer amigos, tanto mujeres como varones, y si bien me daba cuenta de que tenían varios pensamientos sexistas, no lo tomé personal (Grave error). Acabe tomándoles cariño. Todo se desveló poco tiempo atrás, cuando algunos de ellos (de mi grupo) me confesaron que a principio de año todos me “tenían ganas”. Me sentí incómoda, pero no le di mucha importancia, hasta que hace algunos días a uno de ellos se le fue la tuerca y empezó a confesar algunas cosas. Mis “amigos”, aparentemente, se juntaban con otros de mis compañeros y hablaban de mi: Que tenía boca de chupar pitos, que era fácil, que estaba buena, que apostaban entre ellos para ver quién me cogia primero, que cuando me daba vuelta hacían gestos obscenos y que eso no había parado, como yo lo había pensado (Disculpen en vocabulario, realmente tengo que sacarlo todo). MIS. AMIGOS. Y no son solo ellos, se lo dije a mis amigas, y SE RIERON. Aparentemente ya lo sabían y no me dijeron nada. APARENTEMENTE, YO TENDRIA QUE SENTIRME HALAGADA. Al verme consternada me llamaron exagerada y dramática. Se lo dije a mis otros amigos, y dijeron “Y bueno, así son los chicos”, como si fuera una excusa. Mi mejor amiga dijo “Que bajón” y cambio de tema. Ahora me tengo que quedar callada en un costado, y sonreír para no tener que dar explicaciones, porque me siento lo suficientemente valiente para encararlos. Sucede que cuando lo diga de frente, todo va a cambiar, mi grupo (que tanto me costó) se va a desarmar. No soy una adulta, este es mi mundo ahora, es lo que tengo. Estoy dividida en dos. Uno quiere dejarlo estar, cambiar de tema, volver a estar tranquila como si nada. Y la otra ve que es una injusticia, que no tengo porque ser sexualizada, que no tienen derecho de cosificarme y hablar de mi de esa manera, que no me lo merezco, que es malditamente asqueroso. Pero por más que yo sepa que está mal, a nadie más que conozca le importa. Nadie cree que sea algo relevante. Todos creen que es normal y que debo dejarlo estar. Y yo mientras tanto, estoy ahí, cubriendo mi boca sin darme cuenta al recordar lo que piensan de ella. No se lo que voy a hacer ahora, pero realmente tenía que decírselo a alguien que entendiera que NO ES POCA COSA. Gracias, por estar. Por entender.