Tenía 18 años, iba en el transporte público camino a mi casa, después de la escuela. Yo iba sentada de uno de los asientos que quedan del lado del pasillo. Un sujeto se subió y se pegó mucho a mí, al principio creí que era normal porque el camión iba lleno. Sin embargo, el camión se vació y el sujeto no se quitaba de mi lado. Me preguntó sobre algunas calles de la ruta y le respondí -esperando que después de eso se alejara- pero no lo hizo. Después de eso comencé a sentir como algo chocaba en mi hombro, implorando en mi mente porque fuera su mochila de trabajo miré con miedo y me di cuenta de que no era su mochila. Era su pene totalmente erecto, estimulándose con mi hombro. Me invadió el miedo porque ya no había mucha gente, no sabía que hacer, así que con la voz tan firme como pude le dije que se bajara si no comenzaría a gritar. Se bajó e inmediatamente llamé a mi mamá para que me esperara donde me bajaría, tenía miedo de que me siguiera hasta mi casa.

























